Biologa Am
Estudiantes de Biología Ambiental, en la caverna Los Guácharos.

El Programa de Biología Ambiental instauró una práctica introductoria que tiene por objetivo propiciar una experiencia cercana con la biología de campo. La biología necesita un encuentro real con organismos y con la vida, y esta, a su vez, demanda el asombro con lo desconocido; es así como en esta ocasión estudiantes de primer semestre visitaron la Reserva Natural del Río Claro, Antioquia, un lugar denominado núcleo de biodiversidad del país.

“Quisimos ir fuera del departamento, para que los estudiantes dimensionen cuán diversos son los hábitats. Es sabido que el Tolima cuenta con una diversidad importante; no obstante, experimentar una práctica académica fuera de lo cotidiano es más significativo”, comentó Yair Molina, docente del Programa.

La práctica incluyó caminatas nocturnas puesto que, al explorar el lugar en la oscuridad, la reserva se transforma y facilita el avistamiento de diferentes anfibios, artrópodos y arácnidos.

“Fuimos muy afortunados, pues logramos ver búhos que no son propios de la zona. La misma ruta andada en la noche la recorrimos en el día, para constatar cómo el hábitat se transforma: escuchamos al mono Aullador, un espectáculo de la naturaleza”, añadió Molina.

Los guácharos y la caverna

Uno de los retos de la práctica era lograr divisar el steatornis care pensil, más conocido como guácharo, un ave nocturna que anida en cavernas cuya característica particular es la emisión de un canto espeluznante.

Para poder conocer esta especie, el grupo de estudiantes, con sus docentes y guías, se entrenaron para ingresar a una caverna donde no hay visos de luz y que tiene por nombre el mismo de las aves. Se vendaron los ojos, aprendieron a caminar en la oscuridad y, en comunidad, asumieron la importancia del trabajo en grupo, al tomarse las manos y cuidar a sus compañeros.

“Creo que este momento fue el más importante. Íbamos con todas las condiciones de seguridad y la caverna provocó una camaradería importante al estrechar amistades y, sobre todo, apasionarse más por la carrera; entonces, muchos de los estudiantes no podían disimular su asombro y uno tampoco logra hacerlo. Colombia tiene mucho por conocer, por estudiar, por comprender”, concluyó Molina.